Tras su cobarde renuncia -vía fax desde el Japón- a la presidencia de la República hace siete años, por fin este criminal retornó al Perú bajo la condición de extraditado. Luego que la Corte Suprema de Chile emitiera este último viernes su sentencia a favor de la extradición de Fujimori, de inmediato se montó todo un operativo de seguridad con el fin de asegurar lo más pronto posible la llegada del ahora "extraditado" a nuestro país. La razón? muy simple : Chile no lo quería un sólo día más en su país. Recordemos que luego de la llegada sorpresiva de Fujimori a Chile, el 6 de noviembre de 2005, procedente de Tokio, la entonces candidata presidencial Michelle Bachelet condenó "al tiro" este hecho. "Yo creo que debió haber sido retenido o evitado su ingreso. Yo me pregunto como todos los chilenos: ¿qué vino a hacer este señor a Chile?", espetó ante la prensa local y extranjera.El "auto-asilo político" en tierras mapuches le duró tan sólo 685 días, luego todos fuimos testigos de cómo la "estrategia" de este asesino se cayó como un castillo de naipes. Por fin el otrora ciudadano peruano está ya preso en el Perú, aunque a mi parecer debería cumplir su condena en el penal de Castro Castro, ahí donde se ejecutó extrajudicialmente -bajo su orden- a varios presos políticos.
Además, hay que reconocer también que el discutido fallo -en primera instancia- del juez chileno Orlando Alvarez en contra de la extradición, nos hizo pensar lo peor. La justicia tarda, pero llega... reza un refrán. Ahora la pelota está en nuestro campo, y esperemos que tanto el Ejecutivo, el Legislativo, como el Poder Judicial se ajusten bien los pantalones y no les tiemble la mano ante los condicionamientos políticos por parte de la bancada fujimorista.

























