Este "animal" -discúlpenme los animales- sigue en libertad, y responde al nombre de Sergi Xavier Martín Martínez. Mírenlo bien, ya que este ciudadano español acostumbra subir borracho a todos los medios de transporte para dar rienda suelta a sus "amnésicos" y cobardes instintos.Lamentablemente, a pesar de las imágenes captadas por una de las cámara de seguridad del tren y del testimonio del único testigo del incidente, la justicia española lo ha dejado en libertad provisional sin fianza, luego que el juez instructor considerara que no se cumplían los requisitos para arrestarlo. Sin embargo, tras este polémico fallo, el Poder Judicial, a través del servicio de inspección del Consejo General del Poder Judicial (CPGJ), ha abierto una diligencia para esclarecer la actuación del juez en el caso de la agresión a una menor ecuatoriana. Ahora nos queda una gran interrogante: "¿Otorongo comerá otorongo?".
Recordemos que, el pasado 7 de octubre, este xenófobo agredió brutalmente a una ciudadana ecuatoria de 16 años en uno de los vagones de un tren metropolitano de Barcelona. Asimismo, la Guardia Civil española precisó que "tras insultarla y gritarle al oído varias veces que se fuera a su país, comenzó a golpearla cada vez con más agresividad", hasta que el tren se detuvo y el agresor se bajó mientras continuaba profiriendo "insultos de contenido racista" contra la joven.Hay que reconocer que tras este condenable incidente una vez más se puso en evidencia que existen numerosos casos de xenofobia que no son denunciados, además de la pasividad de los inmigrantes ante el racismo (muchas veces por su condición de indocumentados en la que se encuentran).
Así tenemos que, según la asociación SOS Racisme, cada dos días se registra una denuncia por actos xenófobos en Cataluña. En el 2006, la mencionada asociación recogió 158 casos, de los cuales 89 fueron agresiones. Asimismo, según una reciente encuesta realizada por la revista Tribuna Latina, un 57% de latinoamericanos consultados consideraron que hay racismo conta los extranjeros no comunitarios en España, contra un 43% que consideró que se trata sólo de casos aislados.
Aislados o no, lo cierto es que atentan contra la dignidad de la persona. Por el bien de esta sociedad, en la que vivimos y vivirán nuestros descendientes, esperemos que se haga justicia con nuestra hermana ecuatoriana. Esta agresión no puede quedar impune!

























